Desde nuestra fundación en 2017, nuestra misión y visión han estado marcadas por un llamado claro: amar a las personas y servir al mundo. Por eso, desde el comienzo, hemos buscado ser las manos extendidas de Jesús, entendiendo que la Iglesia no solo se construye dentro de sus paredes, sino también cuando decide salir, acercarse y servir.
Nuestro primer campo de acción siempre ha sido nuestra propia casa. A través de nuestro banco de alimentos y diferentes iniciativas, acompañamos a familias de nuestra iglesia y a sus familias extendidas, creando una red de apoyo para quienes atraviesan diferentes necesidades.
Pero nuestra mirada también ha ido más allá. Junto a la Fundación Por Una Sonrisa, hemos caminado durante 5 años hacia el Pacífico colombiano, llevando alimentos, la Palabra de Dios, acompañamiento y diferentes proyectos a comunidades como La Sierpe y Miramar. Hemos participado en la construcción y adecuación de espacios y, sobre todo, hemos construido relaciones que nos han permitido conocer de cerca sus realidades y caminar junto a ellas. A lo largo de nuestra historia, también hemos vivido momentos que nos han recordado que amar es estar presentes.
2019 | Familias venezolanas
Abrimos nuestras puertas para recibir a familias que llegaban a Colombia buscando comenzar de nuevo. Les brindamos alojamiento, espacios para asearse, alimentos y apoyo económico, pero sobre todo, un lugar donde pudieran sentirse recibidos y acompañados.
2020 | Pandemia
Cuando la vida cambió para todos, nuestra iglesia se movilizó para cuidar a quienes más lo necesitaban. Llevamos alimentos, apoyos para vivienda y recursos básicos a familias que habían visto afectadas sus condiciones de vida, fortaleciendo esa red de apoyo que desde el comienzo hemos querido construir.
2021 | Estallido social y paro nacional
En medio de días difíciles para nuestra ciudad y nuestro país, decidimos permanecer. Abrimos nuestros espacios y pusimos nuestras manos y recursos al servicio de quienes necesitaban ayuda, recordando que la Iglesia también está llamada a ser refugio y esperanza en medio de tiempos difíciles.
10 de agosto de 2026 | Terremoto
Nuestra región volvió a ser sacudida, y una vez más entendimos que no podíamos quedarnos quietos. Nuestra iglesia se puso en la punta de lanza de la respuesta, abriendo sus puertas y convirtiéndose en un puente entre quienes querían ayudar y comunidades que necesitaban recibir ayuda.
Comenzaron a llegar solicitudes de diferentes lugares del Valle del Cauca donde, por distintas circunstancias, las ayudas aún no habían llegado. Recibimos donaciones, organizamos y entregamos recursos, acompañamos familias y nos movilizamos hacia los territorios afectados.
Y seguimos haciéndolo.
Porque Restaura no nació con una emergencia ni termina cuando una crisis pasa. Restaura es parte de nuestra historia y de nuestra identidad como Iglesia. Es abrir las puertas, compartir lo que tenemos, mirar al otro y entender que su necesidad también nos importa.
Hoy todavía hay familias que necesitan ayuda y comunidades que necesitan ser acompañadas. Por eso, seguimos extendiendo nuestras manos y queremos invitarte a ser parte de esta misión.
Tu donación puede convertirse en alimento, ayuda, reconstrucción y esperanza.
Sigamos restaurando juntos.
DONA HOY Y AYÚDANOS A SEGUIR SIRVIENDO.